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No soy una víctima de las circunstancias

 

La idea de hoy no requiere que sea una creencia sin más, sino que requiere que la apliques para comprobar después si es creíble para ti.

Para ello, te propongo que examines todas aquellas situaciones en las que te sientas víctima de las circunstancias o de ciertas personas; y mientras las mantienes presentes en tu mente, respires en silencio para ti: “Hay otro modo de ver esta situación en la que que nadie sea una víctima”.

Esto no es para liberar a nadie de responsabilidad alguna, sino para liberarte a ti de juzgar y culpar.

Cuando dejas de juzgar y de buscar culpables, eres por fin libre (de una forma que nunca has soñado).

Lo que te propongo no es muy difícil y puede ayudarte a recuperar tu paz interior en cualquier situación.

Si quieres ir un poco más allá, y te atreves a saltar todo el rencor y hacerlo para siempre, voy a proponerte que vuelvas a pensar en la situación que te perturba mientras repites para ti mismo: “Podría sentir paz interior en lugar de rencor”. Nadie sugiere que “debas” sino que “puedes”.

Una vez la mente acepta esa nueva opción, es cuestión de tiempo que se aplique.

Así que recapitulando: “No soy una víctima de las circunstancias pues puedo sentir paz interior en lugar de rencor”.

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He creado mi vida tal como es… no soy una víctima

 

Lo primero que te diré es que no eres víctima del mundo que ves, porque lo que ves en tu vida es lo que has elegido ver.

Del mismo modo que elegiste ver las cosas “tal como son” puedes elegir verlas de otra manera, y lo serán.

Mientras desees verte como víctima, lo serás. Cuando ya no desees verte como víctima, no lo será. Pruébalo… Puedes aplicar esta idea a tu mundo interior y a tu mundo exterior, porque son lo mismo. No hay ninguna diferencia, recuerda que el mundo material se sustenta en el mundo inmaterial.

Lo que llamas realidad solo es un símbolo. tuitéalo.

Puedes liberarte como víctima de tus pensamientos y también de los pensamientos de los demás.

La primera conclusión de la idea de hoy es que siempre puedes ver tu mundo de otra manera. He dicho que puedes, no que sepas hacerlo. Al menos ahora. Pero puedes entrenarte; para ello te recomiendo que cierres los ojos y te repitas: He creado mi vida tal como es. Y porque fui yo quien la creó, ahora puedo elegir crearla de nuevo pero baja otra mirada.

Cuando te sientas perturbado, recuerda que siempre hay otro modo de ver y de vivir aquello que te perturba.

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