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No cometo errores, obtengo resultados no deseados

Puedes lamentarte porque tu pasado no fue mejor de lo que deseaste; pero en ningún caso te será posible cambiarlo. Quejarse nunca te ofrece nada bueno, ni siquiera un pasado mejor.

Tal vez cometiste errores, o mejor dicho: “resultados memorables”. Seguro. Celebra tu aprendizaje, lo que llamamos: “prueba-error-acierto” como una oportunidad y no como un juego fastidioso. Los científicos usan este método y les va muy bien. No renuncian con sus errores, sino que persisten en su búsqueda del éxito. Aplícate el método científico.

No necesitas no volver a equivocarte pero si necesitas corregirte cada vez que eso ocurra. Por favor, equivócate en cosas diferentes.

Entrega tus supuestos errores y renuncia a la malsana devoción por conservarlos aunque sea en la memoria y bajo la emoción de la culpa.

Puedes incluso alegrarte por haber cometido tu cuota de errores o resultados no deseados, mejorables, por lo mucho que te han ayudado a crecer.

Recuerda que no existen los fracasos sino los abandonos prematuros y que un error es la respuesta correcta y adecuada a una pregunta equivocada. Tuitéalo.

Cada NO que recibes de la vida es un: no aquí, no ahora, no así… pero no es una negación para siempre. ¡Es una ayuda! ¿Sino cómo aprenderías cuál es la puerta correcta?

PD: si quieres más éxito, duplica tu tasa de errores. (dale este consejo a tu hijo, ¡ahora mismo!) Le harás exitoso. Creo que nos equivocamos muy poco, jugamos  ala segura y eso prueba que no jugamos a fondo. En la fórmula 1, dicen que si no derrapas es que vas lento, no vas al límite. Derrapa un poquito más, ves al límite, te irá mejor.

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Por qué no existen errores, sino “resultados no deseados” que enseñan

Hace años, un hombre de gran éxito afirmó que para conseguirlo uno debe “duplicar su tasa de errores”. Cuando lo pensé, me di cuenta de que yo me había “equivocado muy poco” en mi vida, demasiado poco, apenas había arriesgado; y en consecuencia, mi vida podía calificarse de mediocre.

Allí estaba yo cuestionándome, aquel hombre aconsejaba justo lo contrario a lo que aprendí en la escuela, donde me enseñaron a evitar los errores. Desde ese momento me atreví con lo imposible tras declararlo probable y más tarde posible.

 

Sinónimos de error:

  1.  Aprendizaje… en curso
  2. Oportunidad… para mejorar
  3. Corrección… de método
  4. Retraso… necesario
  5. Prueba… de persistencia

Si volviese a empezar, me exigiría a mí mismo “cometer más errores”, esa sería la señal inequívoca de avance en territorios nuevos e inexplorados. Está claro que “cometer más errores” no significa cometer siempre los mismos errores, eso no sería el prólogo del éxito, sino de la estupidez. Equivocarse, sí pero en cosas diferentes y con el objetivo de aprender. Así que decidí firmemente “duplicar mi tasa de errores” para duplicar mi tasa de éxito. En realidad, nada hace fracasar tanto como el éxito.

Al éxito se llega después de obtener algunos resultados que algunos llaman injustamente fracasos.

Siempre puedes lamentarte porque tu pasado no resultó un poco mejor; pero en ningún caso, es posible cambiarlo. Tal vez cometiste errores, o mejor dicho: “resultados” mejorables. En realidad, nunca fuiste imperfecto. Te invito, en esta lectura, a declararte perfecto -aún sino conoces el aspecto de la perfección- y se excluirán todas tus supuestas imperfecciones.

Cada “resultado” lleva adherida una oportunidad de transformación. Celebra pues el proceso de aprendizaje llamado “prueba-error” como un medio para la elevación de tu conciencia y no como el fastidioso juego de los castigos. No necesitas no equivocarte nunca más, pero sí aprender a corregirte cada vez que eso ocurra. Entrega tus supuestos errores y renuncia al insano hábito de conservarlos.

Batería de preguntas para desarticular el miedo al error:

  • ¿Hasta qué punto estás dispuesto a cometer errores?
  • ¿En qué medida te importa  la opinión de los demás?
  • ¿Qué es lo peor que puede ocurrir si fallas en el primer intento?
  • ¿Qué ocurrirá –o no ocurrirá- si no lo intentas?
  • ¿Cómo resolvieron otros antes de ti tus mismos errores?

Es probable que en tu vida cometas errores, dudes, seas criticada o incomprendida, y te sientas vulnerable. Es completamente normal y forma parte del proceso. Los errores hacen caer tus corazas, expanden tus límites, ¡son tu práctica espiritual!

No eres perfecta y también es cierto que nadie conocerá el día de la perfección en vida. ¡Qué democrática es la imperfección! Nadie es perfecto -o todos somos imperfectos-. La psicología lo tiene claro y califica la necesidad de perfección como “trastorno mental transitorio”.

Para comprobar mi posición ante un error uso 5 preguntas:

  1. ¿Cuándo no se da el error?
  2. ¿Cuándo empeora el error?
  3. ¿Cuándo se resuelve el error?
  4. ¿Qué o quién lo hace mayor?
  5. ¿Cuándo y cómo lo solucioné antes?

En la vida, lo que uno desea unas veces se consigue a la primera y otras no; y en ambos casos, casi nunca pasa nada de mayor importancia. Yo mismo he cosechado más “resultados no deseados” de los que me gustaría admitir. Son lo normal cuando se actúa. Son parte del lote.

Nadie se equivoca tanto como quien no lo intenta nunca.

A fin de cuentas, dentro de unos años, ¿alguien va a acordarse de los pequeños errores de hoy? Claro que no. En ese caso, tampoco deberías preocuparte ahora.

Cada vez que declares una culpa, un fallo, un error, tuya o de los demás, ten presente que la vida nunca os juzgó. Si quieres honrarte, deshazte de todo lo que te hace sentir imperfecta; recuerda que si respondes a la culpa y la imperfección, estropeas tu inocencia esencial innata.

Fracasar no es lo mismo que fallar, fracasar es no intentarlo o abandonar tar la primera intentona.

El fracaso, en realidad, acontece cuando:

    • Te enamoras de tu éxito
    • Dejas de mejorar
    • Te anestesias con el elogio
    • Juegas a la defensiva
    • Proteges tu éxito
    • Dejas de asumir riesgos
    • Tratas de defender una reputación
    • Te duermes en los laureles

Un “error” es una respuesta correcta a una pregunta equivocada. Y nos “extraviamos” cuando el sentido de la dirección es inoportuno para nuestro proceso de aprendizaje. Entonces, la vida nos lo hace notar -para que corrijamos- mostrándonos un “resultado mejorable” -llamado comúnmente “error”- y acto seguido nos concede una oportunidad para corregirlo de inmediato.

Un error solo lo es cuando lo cometas dos o más veces.

A lo largo de la vida, todos hemos cometido “errores” porque nos hacían falta para seguir avanzando. Personalmente hoy me alegro por haber cometido mi cuota de “resultados mejorables” por lo mucho que me han ayudado a ser alguien mejor. Gracias a esta perspectiva compasiva me libro de la carga de la culpa por lo que hice, o dejé de hacer en el pasado, y del temor a repetirlo en el futuro. Siento que ya es hora de aprender que no existen “errores” ni “fracasos”. Tan sólo existen “resultados mejorables” en un caso, y “abandonos prematuros” en el otro.

Un “error” no supone una negación, sino más bien un resultado que lleva adherida la información necesaria para el siguiente intento. Cuando la vida nos dice “no” a algo, se trata más de un “retraso” que de una negación. La inteligencia del universo usa los errores patra decirnos que cierto camino no es el adecuado para llegar a nuestro destino pero en ningún momento nos niega ese destino. El Universo está lleno de paradojas y de caminos zigzagueantes. Vivimos en un planeta de gente perfecta, creyéndose imperfecta, de camino a la perfección mediante el aprendizaje de una vida.

Si te gustó este artículo, quisiera enseñarte a convertir tus errores en oro. www.institutodeexpertos.com

Por qué la gente está “atrapada” en un salario pero cree que es su liberación

Salario Fijo: No es liberación

Un puesto de trabajo es un mal con apariencia de bien, un caramelo envenenado: no te da libertad, no te permite ser dueño de tu tiempo, no te permite ganar apenas nada, no te deja elegir qué harás, no te da seguridad…

Y aún así, la mayoría desea un empleo desesperadamente, una nómina y un jefe al que obedecer. La causa de esta confusión empieza en la escuela y en casa cuando nadie da alternativas a un vivir de “curro”, y así parece un modelo de lo más normal del mundo. Frecuente sí, pero de normal no tiene nada, más bien es una anomalía.

Piensa en ello: un sueldo es un ingreso fijo (a la baja), pero los gastos de la vida son variables (al alza) empezando por la hipoteca que está contratada a interés variable y que habrá de subir dado los irrealistas tipos de interés tan bajos.

¿No es una locura tener ingresos fijos a la baja y gastos de la vida variables y al alza? Financieramente es una trampa.

Un salario fijo es una trampa porque no es escalable, no puede ir a más, sino todo lo contrario.

Un ingreso variable es escalable por definición y puede aumentarse si se adquiere la habilidad para ello (El Código del Dinero da las pautas para ello). Un sueldo no se puede duplicar de un año para otro, los beneficios de un negocio sí pueden con esa habilidad. ¿Ves la trampa del salario?

Los sueldos seguirán bajando en las próximas décadas porque hay más gente que busca un puesto de trabajo que puestos de trabajo disponibles. Es la ley de la oferta y la demanda, no es la crisis. De modo que los sueldos seguirán bajando y bajando… pero tus gastos seguirán subiendo y subiendo, al igual que la hipoteca y los impuestos.

La próxima burbuja fiscal consistirá en el estallido de la carga impositiva que los ciudadanos habrán de soportar para pagar la factura de la crisis y la mala gestión de los políticos.

Lector, huye de vivir de un empleo cuanto antes, crea tu plan B, tu plan de pensiones privado, tu máquina de imprimir billetes… Y despide a tu jefe, no creas en la trampa que supone el modelo laboral de vender horas a una empresa a cambio de una cifra.

Busca opciones, alternativas, otros modelos, nuevos paradigmas… algo que cuadre con tus valores y talentos.

No vayamos a creer ahora, en medio de una crisis, que un empleo es lo mejor del mundo. En el fondo, es el principio del final, más de lo mismo, y un modelo de economía personal que no conduce a gran cosa.

Un empleo debería ser un ingreso transitorio, provisional, para empezar, pero sólo el primer paso de un largo periplo profesional bajo otros roles más satisfactorios y con más posibilidades.

Leo al economista Santiago Niño Becerra, que es de los pocos que habla claro, cuando escribe…

“¿Qué sucede hoy?, pues que 1) cada vez hace falta menos factor trabajo para fabricar lo que haga falta en las cantidades que hagan falta, por lo que 2) la oferta de trabajo es superior a la demanda, máxime teniendo en cuenta 3) que la tecnología productiva cada vez es más barata, más sofisticada, y más sencilla de utilizar.
Que el precio del trabajo haya perdido poder adquisitivo lo que indica es que ese factor es necesario en una medida cada vez menor y cada vez más especializada y en momentos más concretos; por lo que pienso que no es cierto que la caída de los salarios medios sea temporal: es una tendencia que no tiene marcha atrás, ni en España ni en ninguna parte, incluso suponiendo una caída enorme de la población activa.
De momento, pienso, el poder adquisitivo de los salarios medios continuará cayendo. Y lo sucedido en España en relación a la filtración sobre una teórica y no confirmada propuesta de una entidad financiera para reducir hasta el 50% de los salarios, no es más que penúltima manifestación de lo dicho”.

Más claro no lo sabría expresar. ¿La respuesta? Emprender tu multinacional unipersonal con base en Internet. ¿Te suena bien? Pues espera a probarlo.

Si te interesó este tema y cómo darle una solución radical, visita mi web: www.institutodeexpertos.com y descubre la emergente clase profesional de los expertos, los líderes de la nueva economía.