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Tropezamos con el propio EGO

Tropezamos con el propio EGO

Las personas no consiguen aquello que desean en la vida porque están renunciando al poder que puede crearlo. ¿Y cuál es ese poder que puede crearlo?, bueno pues su auténtica entidad.La gente confunde su personalidad con su identidad real. No somos nuestro ego, aunque lo usemos.

El ser humano desconoce al 100 × 100 quien es, y cómo desconoce quien es, desconoce el poder que puede manifestar sus deseos. Y quién puede pensar eso, pues sólo puede pensar eso una identidad falsa e impotente.Cuando conectas con tu identidad real, sabes de qué eres capaz y lo materializas.

Todos tenemos una identidad inventada, le llamamos ego cuando le ponemos este nombre la gente ya sabe que me refiero. El ser humano se identifica con una identidad ficticia carente de poder; y claro, desde ese punto carente de poder, no tienen la capacidad de manifestar las cosas que desean, lo que puede hacer sólo el ego es luchar; y a veces consigue cosas el ego, es a base de lucha, de sufrimiento, de esfuerzo… Buff, qué cansino es todo esto.

Si quieres saber más, mira este video:

Después de ver el video, si te entraron ganas de seguir aprendiendo conmigo, puedes visitar mi tienda on line donde encontrarás materiales de alto impacto en tu vida y profesión:

El poder de la única realidad

 

Ya se ha publicado mi libro El CÓDIGO DE LA MANIFESTACIÓN por ediciones Obelisco. Y quiero ofrecerte el primer capítulo para que le tomes el tono. Es el libro más importante que he escrito hasta la fecha, espero que te cambie la vida…

El poder de la única realidad

 

Acción interna y acción externa

¿En qué consiste la acción externa? Básicamente en hacer cosas en el mundo de las cosas. Lo que se conoce por agenda, plan de acción, tareas… Por ejemplo, la mayoría de lo que se examina en un proceso de coaching es casi todo el juego externo. Los comportamientos, los hábitos, las actitudes, el plan de acción con fechas, los resultados… En el fondo, todo eso no deja de ser un juego externo, que se expresa en el mundo de las cosas.

¿En qué consiste la acción interna? En una palabra: Ser. (Explicarlo está más allá de las palabras). La acción interna es imprescindible, la acción externa es opcional. Y a cierto nivel, esta última es totalmente innecesaria. Lo que quiero expresar es que a mayor nivel de conciencia, menor necesidad de actuar para conseguir manifestar la intención. Y al contrario, a menor nivel de conciencia, mayor es el esfuerzo necesario para manifestar los deseos. Sé que el mundo no te ha enseñado ni una palabra para ayudarte a crear un ideal de vida realizada, pero sólo es para que no recuperes tu poder ilimitado. Recuerda que vives en la mátrix del gran engaño.

Si alguna vez has pensado que tienes un gran poder, estás en lo cierto. Se te ha dado un gran poder pero no funciona como podrías pensar. El poder consiste en cambiar el mundo. Antes de explotar de alegría atiende a la condición: el modo de conseguirlo es cambiándote antes a ti mismo.

Pero sigamos con las dos miradas: mental y espiritual. Puedes comprender mentalmente desde la percepción, pero sólo desde el conocimiento de la introspección podrás comprender espiritualmente. Una cosa es lo que sabes y otra lo que eres. Percibir está bien, pero conocer es mejor. Percibir es interpretar el mundo (leerlo), pero conocer es moldear la realidad (crearla).

La segunda mirada es «conocer» desde el Espíritu, eso no es interpretación, ni percepción, es conocimiento puro. Para la Presencia creativa, la evidencia de los sentidos es irrelevante. desde la segunda mirada el mundo es dependiente de uno mismo.
 El Espíritu no comete errores, siempre entrega al ser humano lo que éste se dio a sí mismo primero en su mente. Sólo el yo inferior comete errores al prescindir del apoyo de la Presencia creativa (la sabiduría que consigue que maduren las situaciones).

Primero el espíritu, después la materia

En este apartado quiero llamar la 
atención sobre la importancia de desi
dentificarte con la materia para identificarte con el espíritu. Y establecer 
una relación de causa y efecto entre 
ambos. Éste es el secreto de los secre
tos para pasar de un estado de super
vivencia a uno de manifestación deliberada. Porque cualquier cambio en la materia será superficial y poco duradero.

A ti y a mí nos han hecho creer que el poder es externo. La humanidad posee una magia que ha olvidado practicar y, en consecuencia, se siente incapaz de alcanzar una vida mejor. Cree en la mala suerte, el destino, las casualidades y el karma en el mejor de los casos… Para recuperar el poder personal antes hay que renunciar al victimismo, son incompatibles. Todo lo que sucede procede de la responsabilidad sin que pueda hablarse de culpa o inocencia. No hay culpa en ningún punto del universo, es un concepto inventado por el ego que se afana en buscar culpables y echar balones fuera. Para tu conocimiento, sólo existe responsabilidad sin culpa. Habitamos un universo benévolo.

Tu mundo es tu conciencia manifestada.

Tu mundo material es una fotocopia de tu nivel de conciencia. Para cambiar debes ir más allá de la materia. Como es adentro es afuera. Y está escrito: «Como es en el cielo, así es en la tierra», o lo que es lo mismo, como es en la conciencia es en el mundo.

La única realidad

La consciencia del Yo Soy es la única realidad. ¿El resto?, una ficción proyectada.

Para ilustrar el concepto de la única realidad permíteme hacer un símil con un iceberg. Ya sabes que sólo flota una novena parte del iceberg, el resto está por debajo del agua y no es visible pero sí imprescindible para que el iceberg flote. Como no se ve, parece que no existe, pero sí está. De hecho, el iceberg flota
 porque lo no visible sostiene a lo vi
sible. Generalizando, en el mundo de
las cosas sólo vemos una proyección
de lo que es y todo lo que percibimos
se sostiene en el campo no visible de
todas las posibilidades. El mundo que 
ves es un sinfín de estados de conciencia materializados.

La única realidad es la causa de todas las causas, donde todo fenómeno del mundo puede ser explicado. La consciencia es la única realidad y la manifestación es el efecto.

Cómo elevar tu nivel de conciencia

La premisa básica de este primer poder, de la única realidad, es: cambia tu nivel de conciencia y transformarás tu mundo.

Para elevar tu vida, eleva tu conciencia. Punto.

¿Cómo elevar el nivel de conciencia para manifestar los deseos? Es lo que estás a punto de descubrir. Y para ello te hago tres propuestas. De acuerdo, no es sencillo, son pasos de gigante, pero a cambio sólo son tres:

  1. Propuesta Uno: Busca y captura nuevos paradigmas, ideas, creencias, descubrimientos que cambien lo que conoces, o crees conocer. Sé un incansable cazador de conocimiento esencial que transforme tu visión del mundo y del yo. Lee incansablemente contenidos fidedignos sobre la consciencia. Investiga y fórmate en desarrollo personal.
  2. Propuesta Dos: Mira el mundo sin ver el mundo, ve más allá de lo que ves, prescinde de la forma, enfócate en lo que no se ve, en la metafísica (más allá de la materia). Busca los cimientos invisibles de todo lo visible que sucede en tu día a día. Dirígete a conocer el Espíritu que hay en 
todo ser vivo. Declara cualquier situación que vivas como una experiencia espiritual perfecta.
  3. Propuesta Tres: Cambia el concepto de qué o quién eres, el
 concepto del yo construido. Renuncia a tus identidades basadas en el ego, y vislumbra la Divinidad en ti. Para investigar quién eres antes deberás saber lo que no eres. Reconoce la Presencia creativa de todas las cosas que es tu identidad real. Haz introspección, meditación y silencio mental. Tenlo presente en toda situación en la que te halles.

Ayuda a saber lo que no eres y por eliminación sabrás qué o quién eres. Cuando abandonas la identidad del ego, inventada y construida a lo largo de una vida, entonces el Yo Soy real emergerá de forma suave. El autoconocimiento implica no inventarse un «nuevo yo mejorado», sino dejar de construir autoconceptos inexistentes.

El mundo que cada uno ve es el resultado del autoconcepto que cada uno tiene de sí mismo. Para alcanzar un nivel de conciencia superior antes es preciso asumir un autoconcepto superior de uno mismo.

«Dejar de ser tú» es pensar, sentir y comportarse de un nuevo modo. Es ser alguien diferente y, en consecuencia, suceden cosas diferentes allá afuera. En esto consiste la reinvención, abandonar el hábito de «ser el de siempre», que es el peor de los hábitos.

Espero que la persona que termine la lectura de este libro sea diferente a la que la empezó.

Hasta aquí el primer capítulo de mi libro EL CÓDIGO DE LA MANIFESTACIÓN, si te gustó obtén el libro en el siguiente enlace, en tu librería y también en Amazon:

Sin esfuerzo, más resultados – La ley de la asunción

La “cultura del esfuerzo” está bien. Es mejor que nada, es mucho mejor que la “cultura de la vagancia” claro, pero deja mucho que desear.

Ha inculcado a la Humanidad que la vida es sufrimiento, que lo bueno cuesta, que estamos solos ante los retos y que no tenemos poder interior para afrontarlos. El esfuerzo empequeñece -aún cuando procura algunos resultados materiales a largo plazo-. El esfuerzo es espiritualmente miserable. Y aún así se dignifica en un mundo muy poco espiritual.

Existe el camino sin esfuerzo para los deseos cumplidos. Leer más

El “yo” que sufre

El yo que sufre inútilmente. Una visión del dolor emocional que permite disolverlo y dejar de crearlo.

 

Libre de ego y conflictos

Estoy convencido: no existen problemas. Pero sí existen personas con creencias problemáticas.  Eso sí. Esas personas repiten sus errores o su mismo nivel de resultados una y otra vez, no pasan al siguiente nivel, no avanzan. Siempre es lo mismo, o parecido. Y para acabar de complicarlo todo, ahí afuera hay un montón de gente que no hace más que crear problemas, poner dificultades, hacerlo todo muy difícil… Sigue leyendo porque este post te puede cambiar la vida.

¿Te has sentido así alguna vez? Seguro que te has enfadado con el mundo, con su gente o con tu suerte porque las cosas no han salido como querías. En los medios veo a más gente que busca la razón de sus males en el mundo antes que en sus creencias. No saben que las creencias son causa y siempre se pueden cambiar. ¡Todas las creencias se pueden cambiar!

El inconveniente, o el freno, o la barrera que tiene cada uno de nosotros no son las circunstancias… es su ego. Esa construcción invisible, mental, ilusoria que llamamos ego: soy medico, soy mayor, yo soy mi cuerpo, soy Luis, soy liberal, soy del Rayo Vayecano, soy español, soy varón, soy tranquilo, soy católico, soy... ¡todo ego! Todas esa etiquetas son una creación mental ilusoria que reduce las posibilidades de las personas y lo que es; porque hace que se identifiquen con ese ego creado y desconozcan quién son en realidad. El ego es el freno más grande del mundo.

Ahí empieza todo el sufrimiento del mundo. Todos los problemas y dificultades.

La gente sufre porque no sabe quien es y se pelean con otros porque tampoco saben quién son los demás. Repítete esto varias veces durante este día hasta que te quede claro.

La buena noticia: bastaría con deshacer el ego para ser invulnerable, intocable, infinito, invencible, inacabable… Cuando una persona despierta a su identidad real y hace a un lado a su ego, entra en otro nivel donde no hay problemas, no hay sufrimiento y no hay conflicto… ¿quieres todo esto? Adelante, mira el vídeo que te he preparado abajo, Pero te anticipo que habrás de pagar un precio: desaferrarte de tus creencias ilusorias acerca de quién eres, desaferrarte de auto imagen creada que solo te acarrea problemas sin que lo sepas.

Te propongo un coaching para un milagro concreto: dejar de sufrir por mil y una cosas.

Las respuestas a todo lo que ahora bulle en tu mente, tus dudas, y a lo que te preguntas ahora mismo está explicado y contestado en el video que te regalo abajo. En media hora, te explico quién no eres y quién sí eres…¿te atreves a descubrirlo?

El origen de todos los problemas

Este es el artículo que publiqué hoy en el suplemento El País Semanal, sección psicología, y espero que te guste…

 

dibujo de JAVIER OLIVARES

Desde la niñez vamos construyendo una identidad inventada, que a la larga será la causa de algunos conflictos personales. Ese falso yo recibe el nombre de ego. Una especie de segunda identidad que nos hace difícil saber quién somos en realidad y de dónde proceden nuestros problemas.

Todas las relaciones personales: familia, amigos, pareja y trabajo… se ven sacudidas por conflictos, más grandes o más pequeños, de forma recurrente. A veces, cuando una relación parece ir bien, otra empeora. Las relaciones entre las personas se convierten en una montaña rusa de altibajos, avances y retrocesos. Nunca parece que vayan a arreglarse definitivamente del todo. Siempre el mismo tipo de conflictos, la vida se hace difícil.

Y en ese punto, las personas suelen decir algo así como que “las relaciones son difíciles”, cuando en verdad es quien hace esa afirmación quien es difícil. Tal vez las personas no necesiten ninguna reparación, pero sí deban examinar y cuestionar sus comportamientos y creencias go­­bernadas por el ego. Estas no son, sin embargo, la causa del sufrimiento, sino que son la espoleta que activa un dolor antiguo, un conflicto no resuelto que ya estaba ahí.

Debería llamarnos la cantidad de dolorosos conflictos judiciales en los que desembocan muchas relaciones de pareja, metidas en una espiral de amor-odio, pasando del todo a la nada en función de si la otra persona cubre ciertas expectativas o no. Si lo hace, la amará; si no lo hace, la odiará. Son relaciones que no tienen nada que ver con el amor real, sino con una necesidad, una carencia, un apego o incluso una adicción.

La adicción en las relaciones personales consiste en el uso de personas para cubrir un vacío o un dolor. Cuando dos personas se encuentran en ese inseguro terreno, todo lo que siga está condenado a crear una mala experiencia: una crisis de pareja. Sin embargo, esta podría darse por buena si conduce a una mejora: es la oportunidad perfecta para corregir las manifestaciones del ego desde la práctica en el día a día.

Para definirnos recurrimos al uso de referencias externas convencionales o etiquetas. A la mente le gusta poner nombre a todo para tratar de comprenderlo. El ego es una autoimagen que se basa en identificaciones tales como: un nombre, una edad, un estado civil, un rol familiar, unas posesiones, una nacionalidad, un pasado, una profesión, unas creencias, un cuerpo, una educación, una religión, un sexo, unos logros y fracasos… Todos los egos en realidad son iguales, ya que consisten en una identificación, y por tanto solo se diferencian en la superficie, pero no en el fondo. Las personas nos acabamos contando una historia, y quien se apegue más a la suya será quien sufrirá más, porque será incapaz de vivir de otra manera.

La realidad no es otra cosa que la capacidad de engañarse que tienen nuestros sentidos. Albert Einstein

El autoengaño tiene muchos nombres. Al ego se le conoce también porautoimagen, yo construido, falso yo o yo fabricado, pero en realidad no importa el nombre, sino darse cuenta de que se trata de una creación mental. Una falsa identidad no real. Es importante que detectemos cuando esta está en activo. Esto pasa cuando nos suceden cosas como querer tener razón a toda costa, quejarse y sentirse víctima, ser incapaz de perdonar, juzgar y etiquetar a las personas, atacar o defenderse de comportamientos, reaccionar impulsivamente, establecer diferencias…

Por otro lado, cuando desactivamos el ego perdemos interés por discutir, competir, agredir, criticar, estar a la defensiva, juzgar… Esto no significa que seamos pasivos, sino que habremos elegido antes que nada la paz mental en toda situación, algo que solo se consigue siendo muy activo (tomando elecciones sabias) y no lo contrario (reaccionando como un autómata).

El peligroso juego del ego consiste en crear una identidad por identificación. Una vez creada, se buscan las diferencias con otros egos. Cuanto mayores son estas, más grandes son los problemas potenciales que surgen del conflicto, en una estúpida cruzada por defender las supuestas diferencias. Una lucha inútil, pues del conflicto de egos la única consecuencia posible es el sufrimiento psicológico. Además, al ego le gusta crear un molde para sí mismo y otro para aquel con el que se cruce. Si los demás se ajustan a él, los amará; en caso contrario, los odiará.

Pero el juego preferido del ego es tratar de cambiar a los demás, sin esforzarse por cambiar uno mismo. Un proverbio chino dice: “Es más fácil variar el curso de un río que el carácter de una persona”. Así es, y sin embargo, una y otra vez se vive en la ilusión de hacer pasar a los demás por los guiones que hemos inventado para ellos, como si alguien pudiera saber qué es lo mejor.

Renunciar a la posesión imaginaria del constructo mental que es el ego no es sencillo. ¿Cómo desprenderse de una identidad forjada a lo largo de toda una vida? Parece como una pequeña muerte, y en realidad lo es, pero servirá para renacer a una nueva vida libre de apegos y aversiones, y por ello más feliz.

Hay muchas técnicas y teorías sobre cómo acabar con el ego, pero tal vez la menos conocida sea matarlo de aburrimiento, no haciéndole caso. ¿Y cómo se hace eso? Dejando de reaccionar desde el ego a los otros egos, no saltando a la mínima provocación o reaccionando mecánicamente. Se trata de dar una respuesta elaborada y elegida, sin darle el micro o el protagonismo a esa vocecita parlanchina y engreída que hay dentro de cada uno y que siempre busca líos.

El ego es como tu perro. Este tiene que seguir al amo y no al revés. Hay que hacer que el perro te siga. No hay que matarlo, sino domarlo. Alejandro Jodorowsky

El final de los problemas es no reaccionar al ego de las otras personas. Pero, ¿cómo no hacerlo ante un comportamiento desagradable? Es sencillo de decir, aunque no fácil de hacer. La clave está en comprender que su comportamiento disfuncional está dictado por su ego. Que no procede de la persona en sí, sino de sus condicionamientos adquiridos en el pasado. Y entender que todos llevamos un ego a cuestas, y que todos sucumbimos a sus desvaríos de vez en cuando… Tener en cuenta todo esto ayuda a comprender (aunque no justificar) comportamientos disfuncionales y, por tanto, a no reaccionar ante ellos.

El núcleo del ego:

‘UN NUEVO MUNDO, AHORA’, DE ECKHART TOLLE

dibujo de JAVIER OLIVARES

 

“La mayoría de la gente está tan completamente identificada con la voz de su cabeza que podríamos describirla como poseída por su mente. Eso es la mente egótica. La llamamos así porque hay un sentido del yo (ego) en cada pensamiento, en cada recuerdo, interpretación, opinión, punto de vista, reacción y emoción. En la mayoría de los casos, cuando se dice yo, es el ego el que habla. Este consiste en los pensamientos, las emociones y los recuerdos que constituyen una historia. Todo ego trata de proteger esa historia, lucha por agrandarse, y para sostener la idea del yo necesita la idea opuesta de el otro. El yo conceptual pero no real no puede sobrevivir sin el otro conceptual y también irreal”. Eckhart Tolle.

El contexto donde los egos suelen entrar en conflicto son las relaciones de todo tipo: familiares, sociales, profesionales y de pareja… Uno podría pensar que cambiando las relaciones se soluciona el problema. Pero no es así. Eludir las relaciones no es la solución, ya que el dolor sigue latente en el inconsciente. Sin duda, el problema reaparecerá, esta vez en otro lugar, en otro momento y con otra persona. Solo resolveremos estas cuestiones si dejamos de juzgar y criticar, si aceptamos a los otros tal y como son, sin ningún deseo de cambiarlos, ni siquiera por su bien.

Nadie ha aprendido el sentido de la vida hasta que ha sometido a su ego para servir a sus hermanos. 

Ralph Waldo Emerson