No soy nadie especial, en ello está mi paz.

No ser, ni tratar de ser “alguien especial” a nivel personal no es una renuncia.

Ya sabes que no se puede renunciar a lo que es real. Así que dejar de considerarse “especial” ( mejor o peor que alguien) no es una pérdida, sino una liberación y una vuelta a la realidad. No tratar de ser especial te libera de una fantasía, que al tratar de defenderla, solo puede crear sufrimiento en tu vida.

Hay dos clases de especialidad la que se da importancia y la que se la quita. Falso orgullo y falsa humildad. Síntomas del mismo problema.

Nadie es en realidad especial. Quien cree serlo, o cree que alguien lo es, vive una fantasía.

Desde luego es muy estresante defender el “ser especial” continuamente. Ahora he de decirte que “ser especial” es el sustituto del amor y supone: separación y conflicto.

Solo los que se creen especiales tienen enemigos contra los que han de defenderse. Cualquier diferencia que establezcas a nivel personal con los demás es una fantasía que te conduce a juzgar primero y a condenar después.

Ser diferente es el punto de partida de todo conflicto. Porque ¿quién podría atacar o juzgar a aquel que es igual? Nadie. Si defiendes tus supuestas diferencias como persona es porque crees en ellas y ten seguro que esa creencia tiene un precio: pelearás por mantener esas supuestas diferencias con conflictos y pérdida de paz interior.

La separación es el origen de todos los problemas.

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