Nunca estás molesto por la razón que crees

Nuestro sistema de percepción confirma la creencia de que estamos separados de todo y de todos. Como los sentidos no dejan de alimentar esta creencia, la percepción de la separación cobra credibilidad; y ya ni cuestionamos la realidad.

Al creer que somos entidades separadas (personas, empresas, países, religiones…) surge el temor. ¿Quién tiene razón y quién se equivoca? ¿quién ganará al otro? Y el miedo por mantener las supuestas diferencias alimenta la agresión y el conflicto. Por eso la humanidad vivirá una guerra tras otra hasta que no resuelva el paradigma de la separación. Como este paradigma no es algo ni que se vaya a discutir… la humanidad luchará y sufrirá.

Como personas, vernos separados de los demás convierte la vida en una competición.

Quiero recordarte que tus sentidos fallan al mostrarte un mundo fragmentado, separado. Tus sentidos no son perfectos y no te permiten ver ni una mínima parte de lo que hay ahí afuera (en realidad “ahí afuera” es un concepto inexistente). Deja de pensar que tus sentidos y tu mente pueden explicar el mundo: no, no pueden.

Tal sistema de creencia supone que el mundo exterior es la causa de tus problemas y la razón por la que estás enojado, molesto. Y tu sistema emocional es el reflejo o reacción a ese supuesto mundo exterior. Nada más lejos de verdad.

La creencia en la separación te juega una mala pasada. No te engañes.

 

Pero ¿qué pasaría si no hubiera ninguna razón para sentirse molesto en tu vida? ¿y si estar enojado fuese una elección, al margen de lo que ocurra en tu vida? ¿Y si la causa del malestar no viniese del mundo sino de la mente errada?

Si la mente está llena de pensamientos intranquilizantes, te parecerá que el mundo es atemorizante. Pero si la mente está en paz, el mundo, la vida está en paz. Sé que esto es una provocación al ego, pero quiero que sepas que el ego es la causa de todos tus problemas. ¿Hasta cuando le seguirás escuchando?

La paz sólo puede empezar en cada uno y extenderse al mundo. Tu vida es pacífica porque tu mente lo es. Si tu mente está en conflicto, no dejarán de aparecer nuevos conflictos en la pantalla que llamamos “realidad”.

Propuesta: considera que tus pensamientos son la causa y lo que experimentas es su efecto. Y no al revés.  No tiene sentido hacer responsable al mundo y a sus habitantes de tu sufrimiento. Ya que el mundo es neutro, es una pantalla en blanco en la que reflejas como te elijas sentir a cada momento.

En el mundo no hay causas, sólo efectos.

 

Por todo esto nunca estás molesto por lo que la gente hace, dice, piensa, o por las situaciones de la vida… Sino que estás molesto porque quieres que todo eso sea diferente. Y el problema real no es querer que sea diferente, sino el miedo a no controlar tu vida.

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