Por qué cerrar librerías y abrir fast-foods entierra el futuro

Leo consternado que en mi ciudad, Barcelona, cierra una librería centenaria, Catalonia, y en su lugar abre una cadena de fast-food o comida basura. Noticia surrealista.

Porque como sabes, el libro, el ensayo en concreto o de divulgación, es el pasaporte al éxito en la recién estrenada era del conocimiento, en el que los expertos serán los nuevos ricos. Y también sabes que la comida basura es el pasaporte al ataúd.

Si las librerías cierran es porque la gente no va y compra; y si eso no ocurre, esa gente tiene un problema muy gordo y no lo sabe. Pero como vamos muy rápido a donde vamos, no tardarán en enterarse.

Si seguimos insistiendo en agravar la situación, esta crisis -que durará varias décadas- será un amarga herencia a nuestros hijos. Ya no importa quién o qué empezó esta cambio sistémico, lo que importa es cómo gestionamos este cambio masivo de paradigmas, lo que hacemos cada día todos nosotros (y olvidemos lo que hace el gobierno). Y me temo que estamos perjudicando nuestras pocas opciones de salir de la pobreza que nos aguarda en el horizonte.

España era un país pobre del sur, luego entró en un paréntesis de años de bonanza financiados por Europa, pero cuando Europa ya no pudo, o no le convino, volvimos a la cruda realidad: se acabó el estado de bienestar ficticio, asistido, subvencionado. Ahora aterrizamos en la realidad: somos un país pobre que no hace nada para ser rico.

En la era del talento, cerrar una librería es un error monumental, porque nuestra única opción de futuro está en: saber más, la creatividad, la inventiva, el talento, la innovación, el diseño, el conocimiento… y en venderlo. Si la persona promedio prefiere comer porquerías a cultivar su conocimiento tenemos un problema y de los gordos. Si cada uno de nosotros no vale profesionalmente mucho más que el año pasado, mal asunto. Si no leemos un par de libros útiles al mes (no hablo de novelas) vamos a menos. Si no entendemos el tremendo cambio que hará irreconocible el panorama laboral en unos años es que aún después de 5 años de la nueva normalidad, no hemos entendido nada. Si cada uno de nosotros no tiene un plan B ambicioso ante esta nueva normalidad que llaman crisis, lo siento por él.

Si tú que lees esto no quieres formar parte del próximo millón de parados que ahora se cocina o uno de los 40.000 autónomos que abandona su actividad al año en nuestro país, ponte las pilas, rápido, porque ayer ya era tarde, y busca enseguida saber lo que te rescatará de esta nueva normalidad (que algunos ingenuos llaman crisis y le ponen fecha de caducidad).

 

5 comentarios
  1. Sergi
    Sergi Dice:

    En la era de la comunicación y el consumo compulsivo (incluso de contenidos), no es extraño que cierren librerías. Desgraciadamente cada día me doy cuenta de que soy un bicho raro porque compro libros cada semana, cada dos a lo sumo. La gente me pregunta sorprendida el motivo de mis compras, pues “internet está repleto de información y libros gratuitos” dicen.

    De todas formas no todo es culpa del lector; creo que las librerías han tenido que afrontar unos alquileres totalmente descabellados y unas necesidades de la sociedad que no han sabido solucionar. En mi caso, el 90% de mis compras se tratan de libros en inglés sobre temáticas técnicas que no he sido capaz de encontrar en Barcelona. Resultado: todo el dinero que gasto en libros lo hago en librerías online como Amazon.

    Estoy de acuerdo que en el momento que cambiamos librerías por fast food es muy triste, pero me gustaría saber cuántas personas de las que han tuiteado sobre esta noticia comprarán un libro en los próximos 3 meses… y cuántas acudirán a comer a un fast food!

    Responder
    • Raimon
      Raimon Dice:

      Sergio, yo también compro en Amazon cada mes y te aseguro que esa pequeña inversión me hace rico de múltiples maneras. la gente no tiene ni idea de cuanta riqueza hay en los libros, riqueza real, no metafórica.

      Responder
  2. Ramon
    Ramon Dice:

    Al pie del post:

    “¿Te ha gustado este artículo?
    Consigue mi Ebook: “Lo que saben los ricos (y otros ignoran)””

    Pues sí, las librerías tradicionales cierran porque o no se lee lo suficiente, o no tienen lo que el lector busca (caso de Sergi, el anterior comentario), o porque existe un artilugio llamado “libro electrónico” cuyos contenidos ya no podemos comprar en la librería Catalònia, por ejemplo. No cierran para dar paso a un comedero. O sí, vaya usted a saber, el propietario del local es el que finalmente decide qué es más rentable. Este paradigma permanece, por el momento, inamovible.

    Responder
  3. Luis David
    Luis David Dice:

    Particularmente leo bastante, sigo siendo un “romántico” que le gusta el libro en formato tradicional, pero hay establecimientos e ideas de negocio que se están quedando obsoletas.
    Me encanta ir a las librerías y ojear, puedo pasar horas ahí dentro, pero por otra parte soy realista y admito que es muy cómodo pedir libros desde casa y saber que en 2 días te los traen sin tener que desplazarte, además adquirir libros en los formatos electrónicos que el propio Raimon lleva un tiempo promocionando, porque sabe en qué dirección vamos.
    Es una lástima que cierren estos establecimientos, luego da igual lo que quieran montar en ellos, fastfood, tiendas de ropa, fruterías, cigarrillos electrónicos…

    Responder

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *