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Por qué no existen errores, sino “resultados no deseados” que enseñan

Hace años, un hombre de gran éxito afirmó que para conseguirlo uno debe “duplicar su tasa de errores”. Cuando lo pensé, me di cuenta de que yo me había “equivocado muy poco” en mi vida, demasiado poco, apenas había arriesgado; y en consecuencia, mi vida podía calificarse de mediocre.

Allí estaba yo cuestionándome, aquel hombre aconsejaba justo lo contrario a lo que aprendí en la escuela, donde me enseñaron a evitar los errores. Desde ese momento me atreví con lo imposible tras declararlo probable y más tarde posible.

 

Sinónimos de error:

  1.  Aprendizaje… en curso
  2. Oportunidad… para mejorar
  3. Corrección… de método
  4. Retraso… necesario
  5. Prueba… de persistencia

Si volviese a empezar, me exigiría a mí mismo “cometer más errores”, esa sería la señal inequívoca de avance en territorios nuevos e inexplorados. Está claro que “cometer más errores” no significa cometer siempre los mismos errores, eso no sería el prólogo del éxito, sino de la estupidez. Equivocarse, sí pero en cosas diferentes y con el objetivo de aprender. Así que decidí firmemente “duplicar mi tasa de errores” para duplicar mi tasa de éxito. En realidad, nada hace fracasar tanto como el éxito.

Al éxito se llega después de obtener algunos resultados que algunos llaman injustamente fracasos.

Siempre puedes lamentarte porque tu pasado no resultó un poco mejor; pero en ningún caso, es posible cambiarlo. Tal vez cometiste errores, o mejor dicho: “resultados” mejorables. En realidad, nunca fuiste imperfecto. Te invito, en esta lectura, a declararte perfecto -aún sino conoces el aspecto de la perfección- y se excluirán todas tus supuestas imperfecciones.

Cada “resultado” lleva adherida una oportunidad de transformación. Celebra pues el proceso de aprendizaje llamado “prueba-error” como un medio para la elevación de tu conciencia y no como el fastidioso juego de los castigos. No necesitas no equivocarte nunca más, pero sí aprender a corregirte cada vez que eso ocurra. Entrega tus supuestos errores y renuncia al insano hábito de conservarlos.

Batería de preguntas para desarticular el miedo al error:

  • ¿Hasta qué punto estás dispuesto a cometer errores?
  • ¿En qué medida te importa  la opinión de los demás?
  • ¿Qué es lo peor que puede ocurrir si fallas en el primer intento?
  • ¿Qué ocurrirá –o no ocurrirá- si no lo intentas?
  • ¿Cómo resolvieron otros antes de ti tus mismos errores?

Es probable que en tu vida cometas errores, dudes, seas criticada o incomprendida, y te sientas vulnerable. Es completamente normal y forma parte del proceso. Los errores hacen caer tus corazas, expanden tus límites, ¡son tu práctica espiritual!

No eres perfecta y también es cierto que nadie conocerá el día de la perfección en vida. ¡Qué democrática es la imperfección! Nadie es perfecto -o todos somos imperfectos-. La psicología lo tiene claro y califica la necesidad de perfección como “trastorno mental transitorio”.

Para comprobar mi posición ante un error uso 5 preguntas:

  1. ¿Cuándo no se da el error?
  2. ¿Cuándo empeora el error?
  3. ¿Cuándo se resuelve el error?
  4. ¿Qué o quién lo hace mayor?
  5. ¿Cuándo y cómo lo solucioné antes?

En la vida, lo que uno desea unas veces se consigue a la primera y otras no; y en ambos casos, casi nunca pasa nada de mayor importancia. Yo mismo he cosechado más “resultados no deseados” de los que me gustaría admitir. Son lo normal cuando se actúa. Son parte del lote.

Nadie se equivoca tanto como quien no lo intenta nunca.

A fin de cuentas, dentro de unos años, ¿alguien va a acordarse de los pequeños errores de hoy? Claro que no. En ese caso, tampoco deberías preocuparte ahora.

Cada vez que declares una culpa, un fallo, un error, tuya o de los demás, ten presente que la vida nunca os juzgó. Si quieres honrarte, deshazte de todo lo que te hace sentir imperfecta; recuerda que si respondes a la culpa y la imperfección, estropeas tu inocencia esencial innata.

Fracasar no es lo mismo que fallar, fracasar es no intentarlo o abandonar tar la primera intentona.

El fracaso, en realidad, acontece cuando:

    • Te enamoras de tu éxito
    • Dejas de mejorar
    • Te anestesias con el elogio
    • Juegas a la defensiva
    • Proteges tu éxito
    • Dejas de asumir riesgos
    • Tratas de defender una reputación
    • Te duermes en los laureles

Un “error” es una respuesta correcta a una pregunta equivocada. Y nos “extraviamos” cuando el sentido de la dirección es inoportuno para nuestro proceso de aprendizaje. Entonces, la vida nos lo hace notar -para que corrijamos- mostrándonos un “resultado mejorable” -llamado comúnmente “error”- y acto seguido nos concede una oportunidad para corregirlo de inmediato.

Un error solo lo es cuando lo cometas dos o más veces.

A lo largo de la vida, todos hemos cometido “errores” porque nos hacían falta para seguir avanzando. Personalmente hoy me alegro por haber cometido mi cuota de “resultados mejorables” por lo mucho que me han ayudado a ser alguien mejor. Gracias a esta perspectiva compasiva me libro de la carga de la culpa por lo que hice, o dejé de hacer en el pasado, y del temor a repetirlo en el futuro. Siento que ya es hora de aprender que no existen “errores” ni “fracasos”. Tan sólo existen “resultados mejorables” en un caso, y “abandonos prematuros” en el otro.

Un “error” no supone una negación, sino más bien un resultado que lleva adherida la información necesaria para el siguiente intento. Cuando la vida nos dice “no” a algo, se trata más de un “retraso” que de una negación. La inteligencia del universo usa los errores patra decirnos que cierto camino no es el adecuado para llegar a nuestro destino pero en ningún momento nos niega ese destino. El Universo está lleno de paradojas y de caminos zigzagueantes. Vivimos en un planeta de gente perfecta, creyéndose imperfecta, de camino a la perfección mediante el aprendizaje de una vida.

Si te gustó este artículo, quisiera enseñarte a convertir tus errores en oro. www.institutodeexpertos.com

Por qué son malos tiempos y buenos tiempos a la vez

¿Qué crees, que vivimos una crisis o que vivimos una oportunidad?

Sea cual sea tu respuesta, estás en lo cierto.

Porque aquello en lo que creas es lo que se materializará en tu entorno más cercano, tu vida a poco tardar. Como lo he comprobado no me hace falta una teoría científica que lo confirme. Esto es lo que sé: si te enfocas en la queja y el victimismo serás la próxima víctima (voluntaria); pero si te enfocas en trascender la depresión desde la confianza y la alta vibración del amor, serás el siguiente en tener éxito (por elección).

Ahora la vibración creativa del planeta es más alta que nunca, ello significa que tu capacidad de crear es mayor. Creo que los mayas se referían a esto: estamos en el amanecer de una época en la que todo estará muy claro: o vives desde el amor (y eso obtendrás) o vives desde el temor (y eso obtendrás).

Cada vez es más difícil deshacerse de la magia que tenemos para producir nuevas realidades.  Tu magia es  manifestar aquello en lo que crees. Pero ¿qué es lo que estás construyendo a tú alrededor ahora? ¿Lo que quieres o lo que no quieres? A eso se reduce todo.

La clave, en esta era en la que todo se está poniendo muy claro al fin, es enfocarte en lo que quieres conseguir. Aunque parezca extraño, puedes ir contracorriente y «desmentir»  las noticias depresivas que inundan los medios con una actitud extraordinaria y con tu ejemplo. No hace falta que escuches a los que están hipnotizados por la realidad que cocrean cada día, y que además no les gusta, sin ser conscientes de ello. Ellos no pueden comprender su inmenso poder creativo.

Ahora mismo, estás rodeado por todas partes de infinitas oportunidades. Centellean para ti. ¿Puedes ver su luz? Si repasas las mejores empresas de hoy comprobarás que fueron creadas en tiempos de crisis. Porque es entonces cuando hay que tirar de creatividad y talento, y no de dinero. Estamos en el Talentismo, no en el Capitalismo. Por favor, dejen de protestar por el moribundo Capitalismo.

Pero deberás estar muy abierto y mantener una actitud muy constructiva durante las 24h. del día ya que en cualquier instante puedes tropezarte con tu gran oportunidad. Abre los ojos, los oídos, el corazón.

Love

PD: Si te intereso este post,  te invito a aprender más con «Libertad Incondicional», un curspo on-line solo para personas que creen que hay otro modo de ver la vida y de vivirla.

Por qué cerrar librerías y abrir fast-foods entierra el futuro

Leo consternado que en mi ciudad, Barcelona, cierra una librería centenaria, Catalonia, y en su lugar abre una cadena de fast-food o comida basura. Noticia surrealista.

Porque como sabes, el libro, el ensayo en concreto o de divulgación, es el pasaporte al éxito en la recién estrenada era del conocimiento, en el que los expertos serán los nuevos ricos. Y también sabes que la comida basura es el pasaporte al ataúd.

Si las librerías cierran es porque la gente no va y compra; y si eso no ocurre, esa gente tiene un problema muy gordo y no lo sabe. Pero como vamos muy rápido a donde vamos, no tardarán en enterarse.

Si seguimos insistiendo en agravar la situación, esta crisis -que durará varias décadas- será un amarga herencia a nuestros hijos. Ya no importa quién o qué empezó esta cambio sistémico, lo que importa es cómo gestionamos este cambio masivo de paradigmas, lo que hacemos cada día todos nosotros (y olvidemos lo que hace el gobierno). Y me temo que estamos perjudicando nuestras pocas opciones de salir de la pobreza que nos aguarda en el horizonte.

España era un país pobre del sur, luego entró en un paréntesis de años de bonanza financiados por Europa, pero cuando Europa ya no pudo, o no le convino, volvimos a la cruda realidad: se acabó el estado de bienestar ficticio, asistido, subvencionado. Ahora aterrizamos en la realidad: somos un país pobre que no hace nada para ser rico.

En la era del talento, cerrar una librería es un error monumental, porque nuestra única opción de futuro está en: saber más, la creatividad, la inventiva, el talento, la innovación, el diseño, el conocimiento… y en venderlo. Si la persona promedio prefiere comer porquerías a cultivar su conocimiento tenemos un problema y de los gordos. Si cada uno de nosotros no vale profesionalmente mucho más que el año pasado, mal asunto. Si no leemos un par de libros útiles al mes (no hablo de novelas) vamos a menos. Si no entendemos el tremendo cambio que hará irreconocible el panorama laboral en unos años es que aún después de 5 años de la nueva normalidad, no hemos entendido nada. Si cada uno de nosotros no tiene un plan B ambicioso ante esta nueva normalidad que llaman crisis, lo siento por él.

Si tú que lees esto no quieres formar parte del próximo millón de parados que ahora se cocina o uno de los 40.000 autónomos que abandona su actividad al año en nuestro país, ponte las pilas, rápido, porque ayer ya era tarde, y busca enseguida saber lo que te rescatará de esta nueva normalidad (que algunos ingenuos llaman crisis y le ponen fecha de caducidad).

 

Por qué la gente está «atrapada» en un salario pero cree que es su liberación

Salario Fijo: No es liberación

Un puesto de trabajo es un mal con apariencia de bien, un caramelo envenenado: no te da libertad, no te permite ser dueño de tu tiempo, no te permite ganar apenas nada, no te deja elegir qué harás, no te da seguridad…

Y aún así, la mayoría desea un empleo desesperadamente, una nómina y un jefe al que obedecer. La causa de esta confusión empieza en la escuela y en casa cuando nadie da alternativas a un vivir de «curro», y así parece un modelo de lo más normal del mundo. Frecuente sí, pero de normal no tiene nada, más bien es una anomalía.

Piensa en ello: un sueldo es un ingreso fijo (a la baja), pero los gastos de la vida son variables (al alza) empezando por la hipoteca que está contratada a interés variable y que habrá de subir dado los irrealistas tipos de interés tan bajos.

¿No es una locura tener ingresos fijos a la baja y gastos de la vida variables y al alza? Financieramente es una trampa.

Un salario fijo es una trampa porque no es escalable, no puede ir a más, sino todo lo contrario.

Un ingreso variable es escalable por definición y puede aumentarse si se adquiere la habilidad para ello (El Código del Dinero da las pautas para ello). Un sueldo no se puede duplicar de un año para otro, los beneficios de un negocio sí pueden con esa habilidad. ¿Ves la trampa del salario?

Los sueldos seguirán bajando en las próximas décadas porque hay más gente que busca un puesto de trabajo que puestos de trabajo disponibles. Es la ley de la oferta y la demanda, no es la crisis. De modo que los sueldos seguirán bajando y bajando… pero tus gastos seguirán subiendo y subiendo, al igual que la hipoteca y los impuestos.

La próxima burbuja fiscal consistirá en el estallido de la carga impositiva que los ciudadanos habrán de soportar para pagar la factura de la crisis y la mala gestión de los políticos.

Lector, huye de vivir de un empleo cuanto antes, crea tu plan B, tu plan de pensiones privado, tu máquina de imprimir billetes… Y despide a tu jefe, no creas en la trampa que supone el modelo laboral de vender horas a una empresa a cambio de una cifra.

Busca opciones, alternativas, otros modelos, nuevos paradigmas… algo que cuadre con tus valores y talentos.

No vayamos a creer ahora, en medio de una crisis, que un empleo es lo mejor del mundo. En el fondo, es el principio del final, más de lo mismo, y un modelo de economía personal que no conduce a gran cosa.

Un empleo debería ser un ingreso transitorio, provisional, para empezar, pero sólo el primer paso de un largo periplo profesional bajo otros roles más satisfactorios y con más posibilidades.

Leo al economista Santiago Niño Becerra, que es de los pocos que habla claro, cuando escribe…

«¿Qué sucede hoy?, pues que 1) cada vez hace falta menos factor trabajo para fabricar lo que haga falta en las cantidades que hagan falta, por lo que 2) la oferta de trabajo es superior a la demanda, máxime teniendo en cuenta 3) que la tecnología productiva cada vez es más barata, más sofisticada, y más sencilla de utilizar.
Que el precio del trabajo haya perdido poder adquisitivo lo que indica es que ese factor es necesario en una medida cada vez menor y cada vez más especializada y en momentos más concretos; por lo que pienso que no es cierto que la caída de los salarios medios sea temporal: es una tendencia que no tiene marcha atrás, ni en España ni en ninguna parte, incluso suponiendo una caída enorme de la población activa.
De momento, pienso, el poder adquisitivo de los salarios medios continuará cayendo. Y lo sucedido en España en relación a la filtración sobre una teórica y no confirmada propuesta de una entidad financiera para reducir hasta el 50% de los salarios, no es más que penúltima manifestación de lo dicho».

Más claro no lo sabría expresar. ¿La respuesta? Emprender tu multinacional unipersonal con base en Internet. ¿Te suena bien? Pues espera a probarlo.

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Por qué somos la suma de todas nuestra decisiones

Tomar Buenas Decisiones por Raimon Samsó en El País Semanal

El País Semanal| Publicado: 9 DICIEMBRE, 2012
Evitamos el momento, lo aplazamos. No nos engañemos: a veces es necesario sincerarnos con nosotros, hacernos buenas preguntas, barajar todas las opciones… Y ser valientes. Por Raimon Samsó.

Somos la suma de todas nuestras decisiones anteriores. El día de hoy es un resumen de todas las decisiones que tomamos ayer y anteayer. Cuando alguien se pregunta “¿Cómo he llegado a esto?”, debería repasar la larga lista de elecciones que ha tomado en los últimos años. Y quien se pregunte:  “¿Cómo será mi vida en el futuro?”, debería examinar las decisiones que toma hoy en adelante. Como dice el adagio: una cosa lleva a otra. Por todas estas razones, aprender a tomar decisiones es una habilidad fundamental en la vida que puede aprenderse.

Con cada decisión, la vida toma una dirección, se bifurca, se desdobla; por eso, decidir genera temor. Miedo a equivocarse. Así, algunas decisiones quedan suspendidas en el aire. Aunque “no decidir” es también una decisión, de modo que es literalmente imposible no tomar decisiones. De alguna manera, deliberada o no, ¡siempre estamos decidiendo! Y de todas, la peor decisión es la indecisión. Eso es peor que equivocarse.

Si decidir es un proceso tan importante, ¿cómo es que las personas no cuentan con un sistema que les ayude a hacerlo? Para tomar buenas decisiones se han de cumplir tres supuestos: aceptar la posibilidad de errar, definir con exactitud el problema e identificar las opciones, y usar como herramienta las buenas preguntas. Veámoslo más desarrollado.

EL VALOR DE EQUIVOCARSE

“Si no puedes fallar, entonces no vale la pena” (Seth Godin)

Aquí la palabra “valor” tiene dos aceptaciones válidas: la de utilidad y la del atrevimiento. Una vez, alguien a quien leí expresó algo bello: “Si deseas tener más éxito, debes equivocarte más”. Estas sabias palabras me hicieron reflexionar sobre lo poco que nos permitimos probar, errar y aprender. Obviamente, el autor de ese pensamiento se refería al valor del error en el ciclo del aprendizaje: corregir a partir de las equivocaciones, más conocido como método de la prueba y el error ( el método científico). No le faltaba razón: todas las personas con logros significativos han conocido el fracaso y la caída en su camino hacia el éxito. Los errores son una etapa del éxito que no conviene evitar; son demasiado importantes como para tolerarlos o soportarlos. Cometer equivocaciones forma parte de la vida, son naturales y necesarios. Condicionar las decisiones o postergarlas para evitar el error es contraproducente.

En la cultura anglosajona se valora a las personas y empresas que han cometido errores, y los han corregido, por encima de quienes los quieren evitar a toda costa. La lista de empresas y emprendedores con éxito son un ejemplo de quienes, habiendo cometido errores, después, y una vez corregidos, triunfaron. En sus biografías se mencionan grandes errores, y no fracasos, como pueden interpretar algunos, porque solo fracasa de verdad quien no lo intenta. ¿Y la suerte? Me temo que no existe tal cosa: la buena o la mala suerte son una superstición.

Las empresa que mejor sobrevivirán al actual y doloroso reset económico son aquellas que priorizan la creatividad y el talento por encima de jugar a lo seguro. Empresas innovadoras. E innovar significa arriesgar todo lo conseguido para lograr algo aún más valioso para los clientes. Es probable que las empresas que no se atrevan a arriesgar lo conseguido hasta la fecha, para reinventarse de arriba abajo, se queden fuera del mercado.

Las personas extraordinarias son, en realidad, personas ordinarias, pero que en un momento decisivo de su vida toman decisiones extraordinarias. Su grandeza es fruto de una elección arriesgada. Y arriesgarse es precisamente el modo para lograr algo grande en la vida.

ACOTAR PROBLEMAS Y OPCIONES

“El primer paso indispensable para conseguir aquello que quieres en la vida es este: decide lo que quieres” (Ben Stein, actor y escritor)

Aunque parezca increíble, una de las razones por las que muchas personas no consiguen lo que desean es porque no han definido previamente sus metas con claridad. Ante una decisión importante, no funcionan nada bien coletillas como “No sé”, “Da igual”, “No lo tengo claro”, “Quién sabe”… y mucho menos la procrastinación -el hábito de posponer decisiones- por miedo a errar.

A menudo tomamos decisiones a partir de los criterios de otros. Sucede que tratamos de agradar a los demás actuando de un modo acorde a sus expectativas, pero es obvio que eso no es lo mejor para nadie. Para asegurarnos de que la decisión es “nuestra” y no “de alguien más” podemos formularnos esta poderosa pregunta: ¿Decido yo o lo hace alguien en mi lugar?”. Aceptar la responsabilidad de tomar nuestras propias decisiones es la mayor prueba de autoestima y madurez emocional. Es prácticamente imposible agradar a todo el mundo siempre, pero algo que nunca deberíamos perder de vista es agradarnos a nosotros mismos.

Tomar buenas decisiones es un asunto de números: cuantas más opciones contemos entre las que decidir, mejor. Tener una opción no permite elegir, tener nada más que dos es una apuesta a cara o cruz , pero contar con múltiples opciones es un festival para nuestra capacidad de análisis y reflexión. Por esta razón, antes de decidir es bueno buscar más opciones (preguntándose: ¿Qué más?, ¿Qué otra opción existe?”). Entonces es el momento de ponerlas todas sobre la mesa. Es útil elaborar una lista con todas las opciones (como en un brainstorming de ideas, pero a solas) sin valorarlas ni juzgarlas. Cualquier opción, por extravagante o extraña que pueda parecer al principio, es válida de entrada.

BUENAS PREGUNTAS Y DECISIONES

“Las preguntas de calidad crean una vida de calidad” (Anthony Robbins, coach y motivador)

¿Y si dispusiéramos de un protocolo para la toma de decisiones cuando tenemos que decidir algo importante? Algo así como contar con un coach de bolsillo para momentos en los que hay que dar el paso. Una plantilla, una batería de buenas preguntas, diseñadas para tomar buenas decisiones y rápido. Porque una buena pregunta provoca buenas respuestas. Actúa como un disparador de creatividad. Es sencillo identificarlas, porque se orientan hacia la solución y no hacia el problema, hacen pensar y activan recursos internos, y elevan el pensamiento a un nuevo nivel. Una vez formuladas exigen una respuesta. Son un desafío que el inconsciente no puede desatender.

Nuestras vidas son el resultado de las preguntas que nos hemos hecho en el pasado y también de las que no nos hemos hecho nunca. Las buenas preguntas que he seleccionado, entre cientos, son estas: ¿Elijo siendo yo mismo o tratando de agradar a otros? ¿Mi elección me llena de vitalidad o me la quita? ¿Lo que elijo me conduce a mi ideal o me mantiene en lo de siempre? ¿Mi decisión es coherente con lo que creo importante?

Al tomar una decisión, el mayor regalo que uno puede hacerse a sí mismo es el regalo de elegir. Y por último, una vez tomada una decisión, es aconsejable no volver la vista atrás y dudar.

Extraído del País Semanal 09/12/2012

Por qué lo que parece «difícil» no es más que falta de compromiso

Ciertas personas usan la palabra «difícil»: esto parece difícil, es muy difícil, no es fácil… Cuando en realidad lo que quieren decir es que no lo harán.

Cuando le ponen la etiqueta de «difícil» es como archivarlo en el trastero de asuntos descartados. ¿Cuántos tienen un almacen de sueños rotos con esa etiqueta pegada en la caja? Al usar esa palabra expresan varias cosas a la vez. La primera es que ellos son «fáciles» ya que solo se atreven con lo fácil y no con lo difícil. Como son fáciles, sus logros también son fáciles.

Lo fácil lleva a una vida difícil, lo difícil lleva a una vida fácil. Creo que se entiende bien.

Profundicemos un poco.

Lo segundo que expresan al usar esa palabra es lo siguiente. Cuando declaran algo como difícil, incluyen sus miedos. Miedo a lo que sea: miedo a no saber hacerlo, miedo a lo desconocido, miedo al error, etc. Y ya sabemos que el miedo es la ausencia total de amor. Y el amor refleja la pasión del compromiso. Es decir, declarar algo como difícil muestra una gran falta de compromiso: presencia de miedo y ausencia de amor.

Recuerda que lo que nunca has hecho no puede ser difícil. Piénsalo.

Propongo no usar jamás (sí, jamás) esa palabra deprimente («difícil»), erradicarla del vocabulario. Es una palabra tan perdedora como la palabra «fácil». Dos conceptos surrealistas.

Puedes sustituirla por: complejo, interesante, apasionante, motivador… es decir toda palabra que exprese amor, pasión, compromiso… Y tu vida cambiará. Garantizado. Cuando yo me enamoré de todo lo «difícil», mi vida se hizo sencilla, suave y apasionante. Di un salto cuántico y pasé a otro nivel. Compruébalo.

En resumen, cuando te comprometes con una intención, nada ni nadie puede detenerla. Solo uno mismo puede arruinar sus sueños e intenciones usando palabras como «difícil».

Por qué algunos desempleados no encuentran trabajo: no les han enseñado a buscar trabajo

Buscar trabajo es en sí mismo un trabajo (aunque no remunerado) para el que los trabajadores no están formados ni preparados. Nadie les ha enseñado. Nunca han leído un libro sobre el tema. Y muy pocos contratan a un profesional que les ayude.

He hablado con cazatalentos y todos coinciden en que cada día se contrata gente, pero cuando alguien tarda más de un año en encontrar trabajo es porque no sabe cómo buscar trabajo. Seguro que son muy buenos en su profesión pero no son buenos buscando trabajo.

Con un buen CV no basta, hay que saber venderse. Además de la crisis que lo complica más, los numerosos errores de los candidatos hacen que sean descartados directamente.

Los curriculums vitae suelen estar mal hechos: son demasiado largos, son genéricos, no se personalizan al puesto que optan ni a la empresa que oferta, se centra en el «yo,yo,yo» en exceso, y no mencionan cómo harán ganar dinero (o lo ahorrarán) a la empresa ofertante. Y casi nunca se entregan en mano. Son aburridos y poco comerciales. Como no llaman la atención, se olvidan y se tiran o se borran.

La estrategia de enviar cientos de CV para trabajos por encima o por debajo de las cualificaciones es otro gran error. Esperar que les llamen sin más, sin seguimiento, sin gestiones, es perder el tiempo. Si un candidato no hace una o más entrevistas cada semana, está perdiendo el tiempo. Él cree que hace algo positivo enviando CV y en realidad está sin opciones. Los trabajos se consiguen en las entrevistas no en internet. Si no hay entrevistas, no habrá contrato.

Los procesos de búsqueda no se plantean como una «campaña de ventas» (y lo deberían ser) porque la mayoría cree que no tiene nada que ver con vender y por tanto no sabe venderse como profesional. Todos somos vendedores, hasta que no se tenga esto claro no habrá empleo… Vender es ofrecer soluciones a problemas y esto es lo que hacemos todos. Los candidatos deberían hablar más de los problemas que resuelven y no de lo que saben hacer o lo que han estudiado.

Por lo general, me dicen los cazatalentos, los candidatos hablan del pasado en las entrevistas, de sus estudios, no cuentan anécdotas reveladoras, ocasionalmente hablan mal de sus anteriores empresas o jefes, no retan al entrevistador, saben muy poco de la empresa, no hacen buenas preguntas, contestan erróneamente a las preguntas clave que les hacen y en definitiva no se han preparado bien la entrevista. No les van a recordar entre los cientos de candidatos y son descalificados a la primera, sin opción a una segunda entrevista que es donde se empiezan a conseguir los trabajos (en la segunda o en la tercera).

De mis conversaciones con las empresas de empleo he confeccionado una lista de errores comunes que hace que el 90% de los candidatos se descalifiquen a sí mismos antes de empezar el proceso. Y básicamente, es porque no dedican ocho horas o más al día a buscar empleo, no se preparan a fondo para venderse bien, y en definitiva no tiene un plan bien preparado.

Consciente de esta frustración, quiero ayudar a las personas que buscan empleo. Si este tema te interesa y quieres saber más, escúchame cada sábado en mi espacio «Com tenir feina» del programa L´ Ofici de Viure (en catalán) de Gaspar Hernandez en Catalunya Radio. O bájate y colecciona los podcast de la sección. También puedes apuntarte a la newsletter o asistir a alguno de mis seminarios sobre dinero y libertad financiera.

Por qué no tener tu propio libro te hace invisible en tu mercado

¿Hay un Libro dentro de ti? ¡ Ofréceselo al mundo ¡

Tu propio libro es posible.

Me he propuesto que todas las personas, no importa cual sea su ocupación, escriban al menos un libro en su vida y lo editen o autoediten. Todo el mundo sabe cosas interesante que podría contar en un libro y ayudar así a otras personas. Yo creo que cuando una persona se guarda para sí misma lo que sabe, está siendo egoísta porque no comparte su saber.

Una obra de no-ficción, o ensayo, es una fuente de valiosa información que mejorará vidas en algún aspecto, ya sea personal o profesional.

Una persona con un libro, se convierte en autora y una «autora» es una «autoridad» en su campo. Eso es: ¡una autoridad! en su tema de competencia.

Eso significa que nadie cómo la autora conoce su tema, o casi. Ser una autoridad en una área profesional, o de interés, tiene muchas ventajas. La primera es que le prestan atención las personas que están interesadas en ese mismo tema.

Cuando una autora tiene la atención de los demás puede manifestar sus opiniones y lo más importante: puede vender su producto o servicio.

Un libro te convierte en experta, o al menos así es cómo te verán. ¿Sabes cuánta gente ha escrito un libro? ¿Y sabes cuánta gente no lo ha hecho? Comparativamente muchísima más jamás ha escrito un libro y no parece que vaya a hacerlo. Esa gigantesca desproporción es lo que convierte a la autora en una profesional reconocida en su tema.

Un libro te convierte en una autoridad. Recuerda que los títulos académicos se quedan colgados en la pared del despacho pero los libros van de mano en mano: son tu mejor folleto de ventas acerca de lo que sabes y ofreces.

Un libro te abrirá más puertas de las que nunca has soñado. ¿No me crees? Pruébatelo, escríbelo, publícalo y llama a un medio de comunicación. De ahí a conseguir una entrevista, va un paso. En los medios de comunicación se entrevista a autores/as y un libro (con uno basta) te convierte en «autora».

Hay muchas razones para escribir un libro. Veamos tres:

1) Para ganar dinero. Es un motivo tan digno como otro. Un libro atrae clientes a tu empresa o despacho profesional. Han leído el libro y quieren más. Hablando de dinero, una autora viene a ingresar por royalties un 10% del precio de cubierta de cada ejemplar. Pero lo mejor es que se trata de un «ingreso pasivo»; es decir, una vez hecho el esfuerzo de escribirlo, la autora cobra royalties cada año, durante años y ¡sin hacer nada! Si ésta es tu razón para escribir, sé más específica: cuánto dinero quieres ganar con esto. Pon una cifra y hazla real.

2) Para ayudar a otras personas: las personas piensan que quien ha escrito un libro es experta y las personas quieren expertos/as que les ayuden a solucionar sus problemas. Ayudar a otras personas por medio de tus conocimientos es lo mejor que te puede pasar. Un libro multiplica tus posibilidades de ser útil porque un libro puede llegar a cualquier rincón del mundo… Mucho más lejos de lo que puedes llegar tú en persona. Y hay una gran satisfacción personal en ayudar a otras personas que ni siquiera conoces.

3) Para ganar reconocimiento: la credibilidad que da un libro se consigue con muy pocas cosas. Puedes coleccionar diplomas, premios, impartir cursos, dar conferencias… Todo eso está bien pero hay algo que está aún mejor: tener un libro propio. Los autores/as de un libro tienen un alto reconocimiento en la sociedad de la información. Lo que diré ahora es muy importante: una autora es una «suministradora de información» y la gente de hoy día lo que quiere es precisamente información útil. Si esta es tu razón, y lo que deseas es visibilidad en tu campo, sé específica: ¿hasta qué punto quieres ser conocida?

Hay muchas razones para escribir un libro y ninguna para no hacerlo. Sam Horn dijo: «Nunca he encontrado a un autor que se lamente de haber escrito un libro. Sólo lamentan no haberlo escrito antes».  Y estoy de acuerdo.

Un libro en tu currículum te otorgará más credibilidad que cualquier título académico que tengas. No estudies un master, escribe un libro. A fin de cuentas hay menos autores que titulados. Por un momento empieza a imaginar la credibilidad y autoridad que tu libro te va a otorgar. ¡Imagina ser un autor!

Dentro de poco tener un libro no será optativo, será imprescindible para aquellos profesionales que deseen destacar en su campo. Tener un libro propio marca las diferencias. Y mucho.

Es tu momento para escribirlo sin más pérdida de tiempo. Ahora mismo, miles de personas están escribiendo el suyo, tal vez terminándolo, tal vez a punto de entrar en imprenta o en las librerías… Está ocurriendo ahora y sería una lástima que tu gran idea entrara en la mente de alguien más decidido.

Si deseas empezar a escribir tu propio libro ahora, hazlo de la mano de un escritor reconocido, y hazte con sus mejores consejos: «Hay un Libro dentro de ti» ebook disponible en www.tiendasamso.com

 

Por qué conseguir más resultados, más rápido es más sencillo que no hacerlo

Más Resultados, Más rápido. O por qué no conseguir lo que quieres es una anomalía.

Cita en la Cima es el programa de éxito más efectivo porque no se trata de teoría no contrastada (como ocurre en la mayoría de cursos y formadores sobre este tema) sino de experiencia sobre cómo yo lo hice. Contiene el resumen de lo que he aprendido en los últimos diez años después de estudiar de los mayores gurús. Lo he resumido todo en un fin de  semana y un libro. A mí me funciona y sé que lo hará contigo.

El éxito es duro pero es más duro no tenerlo-

El éxito es sencillo pero como la mayoría lo complica todo, pocos lo consiguen en sus vidas. Yo creo que es más sencillo volverse rico que seguir siendo pobre. Las personas que no tienen ni éxito ni dinero lo encuentran todo muy difícil y así acaba siendo. Sencillo es diferente de fácil. La palabra fácil / difícil es perdedora.

Te propongo el método que a mí me permitió dejar un trabajo tedioso, elegir el mejor trabajo del mundo, escribir 11 libros, y duplicar mis ingresos haciendo lo que me gusta.

Anticiparé una clave para los que no vayan a participar en el programa Cita en la Cima para que por lo menos lo sepan: “Da  a la gente más de lo que quiere y menos de lo que no quiere”. Crea una audiencia primero y después pregúntales qué quieren y ofréceselo. El modo más sencillo de triunfar en la vida es preguntarles qué quieren y luego ayudarles a conseguirlo. En resumen, lo que quiere la gente es ser feliz, a eso se reduce todo. Con esta sencilla información ya puedes a empezar a crear más resultados, más rápidamente.

Es cierto que la mayoría no piensa en lo que los demás quieren, se centran en lo que ellos quieren. Pero las cosas no funcionan así. Para conseguir más resultados primero deberás empezar dando a los demás lo que los demás quieren. Y cuanto más les des, más recibirás en correspondencia. Recuerda que primero hay que poder dinero en el banco para después poder retirarlo, y así es en todo. La crisis se encargará de acabar con el egoísmo de pensar solamente que consigo yo y qué me dan a mí. Son buenos tiempos para despertar la conciencia.

He diseñado mi programa de coaching grupal  Cita en la Cima, basado en mi libro del mismo título, para que consigas más resultados, más rápidamente. He trabajado 10 años para aprender lo que compartiré con quien se tome en serio el resto de su vida. Quienes asistan que se despidan de su anterior vida insatisfactoria. Sus mentes serán expuestas a la tecnología del éxito.

En mi libro explico que nadie puede ascender a la cima utilizando solamente su talento y sus medios. Solos no conseguimos nada de valor. Nada es más frecuente que el fracaso de los que tienen una gran idea o un talento. Con saber no basta. Les hace falta un plan de acción. Necesitan construir una actitud, la mentalidad ganadora que generamos en el programa Cita en la Cima, porque el éxito depende un 85% de la actitud y sólo un 15% en la información.

Me gustaría verte participar en el programa intensivo, ahora mismo la autoformación es la inversión imprescindible en este reset económico y cambio de era económica. Pero si no vas a venir, quiero entregarte esta estrategia de éxito para que la conozcas al menos: uno de los más importantes métodos comprobados para triunfar es conseguir que los demás te eleven hacia el triunfo. Debes conseguir ayuda de los demás, porque  tú solo no lo conseguirás. Anota en una lista: ¿quién te va a ayudar? Lo bueno de esto es que para que te ayuden, tú les tendrás que ayudar a tu vez. ¿No es maravilloso?

Ya lo he mencionado antes pero ser más libre, más sabio y más rico deberás ser más útil, porque triunfarás en el grado exacto de tu utilidad. Si eres útil en pequeñas cosas, estás limitando tu éxito, pero si sirves más a más gente, no tendrás quien te pare. Recuerda si eres útil en muchas cosas, tendrás muchos triunfos. En mi programa Cita en la Cima, identificamos ocupaciones divertidas para reinventarte que te ayudan a ayudar y a realizarte. Y no hablemos de crear dinero…

Mi cima era convertirme de bancario a escritor de motivación, y lo he conseguido en los  últimos años. Adicionalmente mi vida mejoró como nunca antes habría soñado y ello fue porque descubrí el método de los deseos cumplidos que durante un fin de semana compartiré con las personas para las que su vida sea importante para ellas.

Nos vemos en la Cima.
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Porque se toman malas decisiones cuando se antepone la respuesta a la pregunta

Lo que te explicaré en este artículo no es nuevo para ti, de algún modo ya lo sabes. Si tú no lo supieras ya yo tampoco lo sabría, pero ahora podemos recordarlo juntos. Puedes llamarlo pasos o reglas. Cuando sean pasos significará que se tratan de ideas con las cuales sientes cierta atracción pero sin una comprobación. Cuando los llames reglas, será señal de que lo has practicado y ahora se han convertido en hábitos para ti.

Tal vez sientas que tomas decisiones de vez en cuando (casarte, comprar un piso, tener u hijo, hacer un viaje…) pero en realidad estas tomando decisiones a cada minuto. La suma de todas tus decisiones anteriores es este día, tu situación actual y tus circunstancias. Tu día no transcurre al azar, todo sigue la ley de causa y efecto.

El auténtico problema al tomar decisiones es que primero decides qué tienes que hacer, y después buscas justificaciones a esa decisión. Pero vamos a revertir este proceso para decidir correctamente.

Primero vamos a preguntar que es lo que sientes que debes hacer, después puedes buscar justificaciones para tomar esa elección (aunque en realidad no son necesarias ya que elegiste lo que sientes que tienes que hacer), y finalmente decides y actúas sin cuestionarlo en absoluto, sin mirar atrás, sin preguntarte si has tomado la decisión correcta. Recuerda que no hay resultado correcto ni equivocado, sino creencias que lo valoran así.

“Hoy no tomaré ninguna decisión que tenga que tomar sino que sienta que quiero tomar”, esta es la primera regla.

Pregúntate: ¿qué clase de día querrías para hoy? ¿qué emociones quieres sentir? ¿qué deseas experimentar? Y cuando tengas las respuestas afirma para ti en silencio: “Si no tomo las decisiones que tengo que tomar sino las que siento que quiero tomar esta es la clase de día que tendré”.

Por desgracia muchas decisiones desafortunadas se toman sin hacerse esas preguntas, son decisiones sin preguntas tales cómo: ¿cómo me sentiré cuando haya tomado esta decisión? O ¿desde donde decido: desde el amor o desde el temor?

Toda decisión suscita preguntas, pero cuando se responden con juicios y no con preguntas empiezan los problemas.

Segunda regla: “¿es esta la única manera de ver esto? Quiero ver esto de otra manera”.

Somete tu decisión a esta pregunta de confirmación o validación antes de actuar. A menudo verás opciones que antes no veías; y si no ves ninguna alternativa, es que no estás mirando la situación correctamente, vuelve a la regla uno. Pide ver tu dilema de otra manera. Con pedir es suficiente para que acedas a otras perspectivas. Pero es preciso que este dispuesta de verdad a ver de otra manera. Piensa que tal vez hay otras maneras de ver la situación, ¿qué puedes perder con pedirlas?

Vayamos a la tercera regla: “Como nadie puede tomar elecciones por su cuenta, hoy no tomaré decisiones por mi cuenta”.

Cuando lo tengas claro y lo aceptes, tendrás una gran paz interior. Y la razón de esta tercera regla se debe a que siempre decidimos junto al temor o junto al amor, por eso nunca estas sola ante tu decisión: o bien te acompaña el amor o bien te acompaña el temor, y en base a uno de ellos decidirás.

Cada minuto de tu vida elijes amar o elijes temer. No tienes otra elección ni otra alternativa.

Si no tomas ninguna decisión por tu cuenta, y elijes que el amor hable por ti, aquella es la clase de día, de experiencia y emoción que tendrás. Lo que elegiste ante de decidir, porque te hiciste una pregunta antes de decidir, porque en realidad nadie decide nada por su cuenta: el amor o el temor lo hace.

Y no quisiera cerrar este escrito sin una revelación cuántica que tal vez pueda sonar inquietante para alguna lectora pero creo que la mayoría se alegrará de recordar que: “tus decisiones son tanto para ti como para el mundo”.