Sanar la actitud o el final del sufrimiento

¿Qué significa sanar la actitud? Es aplicar la solución a cualquier (sí, a cualquier) problema de la vida, donde debe ser aplicada: en la actitud personal, que es un reflejo de la percepción o la forma de entender. Esto implica que no son las situaciones o las personas las que nos hacen sentir mal.

Nadie ni nada te hace nada, todo es una creación tuya.

No nacimos para arreglar el mundo, ni nuestra vida, ni ser “mejor”, ni cambiar a los demás… Para ser feliz basta un cambio de actitud y experimentar otra realidad muy diferente. No hay ninguna causa ahí afuera que pueda ser la responsable de cómo nos sentimos ahora. Es una elección.

Sé que suena demoledor, provocador, irreal… pero lees este post porque buscas soluciones reales y estás cansado de sufrir por mil y un asuntos. Recuerda que la ansiedad es la epidemia número uno del mundo. ¿No te llama la atención?

No quiero que entiendas este post, no hace falta. Cuando entiendes, no con la cabeza, sino con toda tu conciencia el significado de esta afirmación, empieza otra vida.

La paz interior es cuestión de desaprender, no de aprender más y más cosas. No es necesario llenar más la cabeza de conceptos inútiles sino de vaciarla de los paradigmas y creencias que causan todos los conflictos. La cabeza forma parte del problema así que no tiene la solución.

Estamos programados para sufrir, de ahí la necesidad de un curso de desprogramación. Necesitamos un reset total. Desaprender todo lo que no ha funcionado y no lo hará. Un Curso de Milagros se carga uno por uno los tópicos que mantienen a las personas adictas al sufrimiento. No se anda por la ramas, es radical porque nuestra tozudez también lo es. Y hecho ese trabajo de desmantelamiento radical de falsas verdades, resulta inevitable recuperar la libertad innata con la que venimos al mundo y perdimos poco a poco después.

Sanar la actitud implica:

  • Estar sano es disfrutar de paz interna
  • La curación es la disolución del temor
  • Asumir la responsabilidad plena de lo que experimentamos
  • Tomar el poder personal de elegir la siguiente experiencia
  • El amor es la fuerza transformadora más grande del universo
  • En nuestro interior aún mora la inteligencia capaz de crear universos
  • No es necesario que los demás cambien para estar bien
  • La paz mental es el único objetivo
  • Dejar de juzgar es el principio de la sanación

 ¿Cómo sanar la actitud? Con una pauta sencilla: cada que vez que nos sintamos mal interiormente, o suframos de alguna manera, esa misma emoción nos indica que es una situación ficticia creada en la mente errada. La verdad nunca duele, sólo las fantasías crean dolor. En ese momento entendemos que estamos sentados en un “cine” viendo una “película” que no es la realidad y que bastará salir del “cine” cambiando de “rollo mental”. Fácil, ¿verdad?

Cambia la historia que te cuentas, ahí está todo el truco. Cuéntate algo mejor.

¿Y cómo es una persona que ha sanado? Una persona sana actitudinalmente no es una víctima, deja de culpar y juzgar, deja de sufrir, pierde interés por el pasado, encuentra paz interna, elimina el temor, experimenta amor, no siente apegos ni necesidad, no se queja nunca por nada, se enfoca al amor… ¿Hay gente así? Te aseguro que mucha, millones, pero en proporción al total son la minoría.

En resumen, algo así se consigue entregando todos los pensamientos al amor (y no al temor).

Sanar la actitud es corregir la percepción carente de amor y de separación. Es una vuelta a casa, al origen, a la pureza innnata con la que nacemos. Una vez al año, siempre en otoño, organizo esta formación on line de 10 semanas de duración.

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